La Casa de Kuki nació con la idea de abrir las puertas de nuestro hogar en Purmamarca para que viajeros de todas partes encuentren un lugar donde bajar el ritmo. El nombre rinde honor a nuestra perra y anfitriona estrella, símbolo de alegría y compañía en este rincón de la Quebrada.
Acá no sos un número de habitación: te recibimos con trato familiar, sencillez norteña y ese silencio especial del paisaje que te resetea la energía. Queremos que después de caminar las calles de tierra y recorrer los cerros, sientas el alivio y la comodidad de llegar a tu propia casa.
Purmamarca es uno de esos lugares que transforman. El Cerro de los Siete Colores, el mercado artesanal, la quietud del atardecer… Nosotros somos el punto de partida y regreso de todo eso.
Detrás de cada detalle estamos nosotros, trabajando en familia: Lisandro te acompaña desde la primera consulta y organiza tu reserva, mientras que Claudia te recibe con los brazos abiertos apenas ponés un pie en la casa. Juntos, y siempre con la compañía incondicional de Kuki, nos aseguramos de que no te falte nada.


